Elección de una versión discográfica de Música Clásica

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Amplicación de criterios ante la elección de una versión discográfica de "Música Clásica"

Escrito por: Rafael Esteve Alemany

La libertad de elección y el gusto personal del oyente serían, y son, en principio los únicos criterios a seguir. La razón de ser, pues, de este artículo, es proporcionar alguna pista en caso de duda, o, mejor aún, ampliar horizontes en caso de que la ausencia de tal duda venga originada por una situación de desconocimiento hacia toda una corriente interpretativa que se ha venido consolidando a lo largo de las últimas décadas y que ha dado lugar a nuevas y magistrales versiones del repertorio llamado "clásico". Si bien algunas de sus obras tal vez puedan ser desconocidas por el gran público, otras son tan populares como los Conciertos de Brandenburgo de J. S. Bach, Las cuatro estaciones de Vivaldi o El Mesías de Handel. Y no es casualidad que los tres autores citados pertenezcan al Barroco, pues, aunque su campo de acción abraza desde épocas anteriores hasta un repertorio posterior tan "sagrado" como el Réquiem de Mozart o las Sinfonías de Beethoven, es en este periodo donde los logros de este nuevo enfoque se han hecho más visibles.

Como se desprende de su propio nombre, la perspectiva histórica se rige por la adecuación al estilo y lenguaje musical de cada época, en contraste con el concepto unitarista imperante durante la etapa de lanzamiento a gran escala de las grabaciones discográficas en vinilo. Sin desmerecer las versiones a las que dio lugar aquel boom, pero igualmente sin presuponer que jamás haya existido, más allá del tópico, algo así como "la" versión de una determinada pieza musical, esta nueva aproximación busca recrear el sonido original de la obra, recuperando no sólo los instrumentos de su tiempo, en algunos casos muy distintos a los actuales, sino también --y sobre todo-- los principios estéticos y expresivos que iluminaron su creación. El resultado, frente a la densidad y grandilocuencia de las versiones habituales que utilizan sistemáticamente grandes masas orquestales y corales para la interpretación de obras que solían requerir plantillas mucho más reducidas, ha sido el de unas lecturas sorprendentemente frescas y vitales, repletas de intensidad artística y sutilezas como las que quedan simbolizadas, por ejemplo, en los llamados affeti (afectos) y recursos retóricos de las distintas figuras musicales del Barroco, en las ornamentaciones libres de este mismo periodo, o, ya en el Neoclasicismo y albores del Romanticismo, en el margen que se concedía al intérprete en la realización de la cadenza (pasaje improvisado a cargo del solista en un Concierto para un determinado instrumento y orquesta).Incluso se puede llegar a percibir la ligera "distorsión" expresiva que producen determinadas modulaciones armónicas alejadas del tono principal de la obra, por la sencilla razón de que la afinación de los instrumentos se adecua a la de unas épocas en las que cada tonalidad tenía su carácter (su temperamento) y en las que aún no se utilizaba el sistema de división de la octava en semitonos iguales que se fue imponiendo a lo largo del siglo XIX, y cuya introducción se atribuye erróneamente a Bach. Para disfrutar bien de estos detalles, evidentemente, además del conocimiento de su existencia, hace falta poder captarlos, ya sea en una actuación en directo, o con la ayuda de un equipo reproductor de calidad. De no ser así, estaríamos hablando de otro tipo de "distorsión", por cierto, nada expresiva y desgraciadamente bastante habitual incluso en instituciones educativas bien dotadas, eso sí, de modernos sistemas de vídeo e informáticos. Así pues, esta página resulta doblemente adecuada para la exposición del enfoque interpretativo con criterios históricos, por paradójica que parezca la defensa de unos métodos musicales casi artesanales en un contexto eminentemente tecnológico.




Vínilo

Detalle de cápsula Technics

Si estableciéramos dos grandes grupos de conjuntos musicales y directores, por un lado tendríamos a aquéllos especializados en el repertorio Medieval, Renacentista y Barroco, conocido como "Música Antigua" (esto es, desde los primeros códices musicales hasta J. S. Bach), y por otro a aquéllos que lo han hecho en el Neoclásico y Romántico (de Haydn, Mozart y Beethoven a Tchaikovsky, Wagner o Mahler, categoría que se puede ampliar a gran parte de la música compuesta en el siglo XX). En un sentido estricto, el Neoclasicismo y el Romanticismo, especialmente en su fase inicial, también deberían englobarse en el primer grupo, pero se suelen incluir libremente en cualquiera de los dos y en especial, todavía hoy, en el segundo.

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