Accuphase C-47

La atracción de lo imperfecto
Manel Segarra

Manel Segarra

Análisis de producto del nuevo previo de phono ACCUPHASE C-47

El nuevo previo de phono ACCUPHASE C-47 se anuncia como el primer modelo de transmisión totalmente balanceada desde la entrada hasta la salida. Además, su construcción del tipo “doble monofónica” garantiza una separación absoluta de los canales izquierdo y derecho. Tanto es así que incluso cada canal tiene su propio transformador toroidal. En consecuencia, no deberá extrañarnos que, al duplicar casi todo el circuito eléctrico, estemos ante un aparato grande y pesado. De hecho, el ancho del panel frontal excede el estándar de los 42/44 cm. de la mayoría de componentes de Alta Fidelidad y se va a unos incómodos 46 cm. Pero entiendo que, cuando se habla de un producto que aspira a ser referencia absoluta, quizá debamos pensar que es el entorno el que se tiene que adaptar a él y no a la inversa. Lo mismo podemos decir del cuestionable color asalmonado del panel frontal de aluminio que recuerda el tono de un champán rosado de burbuja fina elaborado con pinot meunier. El C-47 exhibe una fuerte personalidad y presencia que, de alguna manera, está por encima del bien y del mal porque, independientemente de los gustos de cada uno, la sensación de calidad y magnificiencia que emana es indiscutible. El unboxing, no obstante, es fácil y cómodo. Viene con doble caja de cartón, documentación, un cable de alimentación de muy buen aspecto (yo no lo cambiaría) y un par de conectores RCA también de muy buena calidad. En el caso de las pruebas efectuadas para su evaluación durante estas tres semanas no ha sido posible, lamentablemente, disfrutar de la funcionalidad de la transmisión full-balanced. Tanto el REGA PLANAR 3 como el HOLBO asociados para la ocasión tienen la salida en RCA. Por lo demás, el Accuphase C-47 es un previo para cápsulas MM o MC que cuenta con selector de impedancia, filtro subsónico conmutable, y conmutador de ganancia para adecuarlo más finamente al amplificador. El elegante display frontal es muy claro al mostrar los ajustes seleccionados, no como otros previos de phono de inexplicable obscurantismo funcional. El logo verde iluminado y visible desde cualquier ángulo y distancia nos certifica la categoría de producto que vamos a probar y disfrutar. Por último y como característica destacada del previo de phono de la legendaria firma japonesa, el suministro de corriente se nos anuncia como totalmente libre de fluctuaciones e interferencias gracias a los cuatro condensadores electrolíticos de 25 V y 15.000 uf por canal. Para dilucidar si toda esta imponente carga tecnológica va a dar los resultados previstos, vamos a someterlo a una batería de pruebas en las que me voy a apoyar en algunos colaboradores que me acompañarán en las audiciones y que, por fortuna, aplicarán criterios más melómanos que audiófilos.


Accuphase C-47

A finales de los años 70, mi padre adquirió en la tienda de electrónica del pueblo nuestro primer equipo Hi-Fi y un disco que le recomendaron de Ronnie Aldrich “El Mágico Estilo de…” (1976) con una romanticona y empalagosa portada asalmonada a juego con el Accuphase. El disco está grabado con el sistema Phase 4 Stereo de la Decca (con 20 canales individualmente monitorizados) y Aldrich toca dos pianos (uno en cada lado) de tal manera que conversa consigo mismo. Todo parece un poco efectista y casi ridículo. Pero el Accuphase hace el milagro y consigue meter esos dos pianos y la Orquesta del Festival de Londres entera en mi sala. Y con una riqueza de armónicos y una dinámica absolutamente apabullantes. Cierto es que la cápsula Koetsu Black tiene, obviamente, algo que ver con ese resultado, pero la vertiginosa velocidad en el ataque de las notas altas del piano y la amplitud de la resonancia de las notas más graves son consecuencia de una de las características que ya enunciábamos: la exquisita gestión de la corriente. Quizá Ronnie fuera un pianista comercial y algo empalagoso, pero es preciso y limpio en la ejecución y la versión de Charada con sus dos pianos y orquesta es sencillamente espectacular.


Accuphase C-47

Pero si hay una artista especialmente cuidadosa en la producción de sus discos esa es Lindi Ortega. Tanto es así, que sus seguidores dicen que si después de escuchar el disco asisten al concierto en directo se sienten un poco decepcionados. “Faded Gloryville” (2015) es un ejemplo del estilo neo-country que la cantante canadiense de origen mexicano desarrolla con tanto acierto. Es una delicia comprobar como el Accuphase resuelve cada pasaje del disco copiando la tímbrica original de cada instrumento y, sobre todo, situando cada detalle y cada matiz en el lugar exacto con una precisión, realismo y autenticidad difíciles de conseguir en una fuente digital. La modulada y característica voz de Lindi se destaca pero sin despegarse artificialmente del resto de músicos. El Accuphase es muy detallista y transparente pero sin perder nunca la naturalidad. Podríamos decir que cuida tanto el bosque como los árboles individuales y el afortunado oyente puede elegir entre analizar esos detalles ofrecidos con total transparencia o dejarse envolver en una escena grande, profunda y muy, muy cohesionada. Destacable es también el silencio insondable entre canción y canción. Sigo sin entender por qué no se oye el rumor del surco vacío y, de pronto, las primeras notas del siguiente tema nos sorprenden de forma inesperada tras esa quietud. El contraste es sencillamente brutal.


En mis audiciones no puede faltar el jazz-fussion y “Powerplay” (1986) es un exponente del sector más explosivo y contundente del género. De hecho, el título no engaña. Aquí el C-47 capta el mensaje desde el primer momento y entrega una generosa pero controlada descarga de energía. Vuelve a sorprendernos esa facilidad para elevar la dinámica de la grabación a cotas casi más propias de sistemas completamente digitales. Uno de mis colaboradores apunta que el Accuphase logra rizar el rizo ofreciendo lo mejor de ambos mundos: naturalidad, calidez y amabilidad analógica por un lado y precisión, velocidad y contundencia por otro. Pero siempre, y eso es importante, sin dejar de ejercer un férreo control en todo. Especialmente en las notas más graves que, pese a que se expanden con autoridad, jamás llegan a hacer el más mínimo amago de sobresaturación. Ni siquiera en grabaciones que están al límite. La naturalidad y la elegancia acaban imponiéndose siempre, pero la inmediatez y la pegada nos pueden hacer creer que los músicos hoy están más vitaminados que otros días. La diversión, por tanto, también está asegurada.

Accuphase C-47

Como resumen final, podemos decir sin exagerar que el Accuphase C-47 consigue alcanzar el papel protagonista en los sistemas en los que está presente. Quizá con cápsulas MM no destaca tanto, pero convenientemente asociado a un buen plato como el HOLBO tangencial y una cápsula MC tan solvente como la Koetsu, eleva claramente las posibilidades de ambos llevándolos prácticamente al nivel de la referencia absoluta. Y eso que no hemos aprovechado la característica de la transmisión integral balanceada. En cualquier caso, en mis audiciones, el límite ha sido la propia sala e, incluso así, parecía que el Accuphase C-47 amoldaba su rendimiento a la misma. Quizá no sea una apreciación muy científica, pero demuestra el enorme poder de un producto, que buscando la excelencia, es capaz de ir más allá de su propia funcionalidad.




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