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Canto de sirenas
Jesús Encinar

Jesús Encinar


Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67



Nada ni nadie pudo disputarle la hegemonía musical, hasta el punto de que lo anterior y lo posterior sólo podían ser convalidados en la medida en que se asemejaban a él.



De niños en el barrio, en la calle sentados en la acera, con el sol mediado en una calurosa tarde de verano, nos dio por tratar de entonar lo mejor posible, las cuatro notas iniciales más famosas de la música. Ricar (Ricardo) de pie enfrente nuestro, nos dirigía con batuta enérgica a dos o tres que le acompañábamos en la sombra tendida que proyectaba el pabellón. Ta, ta, ta, taaaa; ta, ta, ta, taaaa... todos al unísono y después cada uno intentaba, lo mejor que podía, hacer las distintas voces de esas cuatro notas hasta el nuevo tutti orquestal. Las vecinas que iban saliendo a la fresca, o asomadas al balcón, para respirar algo de brisa que las sacara de la sensación sofocante de las tardes castellanas, sonreían al vernos y oírnos. Lo pasábamos bomba y nos reíamos como locos. Ya nos había invadido la felicidad de la música y ni siquiera éramos conscientes de ello.


En el año 1984 Salvat publicó por fascículos(100 en total) la Enciclopedia Salvat de Los Grandes Compositores y el novio de mi vecina me regaló la casette del primer número de la colección, que yo escuché muy atentamente de pie, en silencio y solo, en la habitación de mis padres. Quedé alucinado, asombrado, feliz. Esa música entró en mí hasta lo más profundo y con el pasar y el pensar de los años creo que fue el detonante de mi afición a la música en general y a la clásica en particular. Tenía 15 años y era la Quinta Sinfonía de Beethoven por Karajan y la Filarmónica de Berlín del año 1962.


Beethoven a los 15 años ya pensaba en una sinfonía. Compuso un amplio tema en Do menor con el encabezamiento de Presto de Sinfonía, pero lo utilizó para uno de los tres cuartetos con piano de 1785. Transcurrieron casi diez años antes de que volviera a pensar en una sinfonía, hasta que en 1799 terminó su Primera Sinfonía.


El inicio de La Quinta ha presidido mi sala de música muchos años, impresa en una especie de colcha que yo tenía colgada de la pared como fondo del equipo de música.


BEETHOVEN



Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67

"Era un gran artista. ¿Quién podrá estar a su altura?.
Era un artista que solo vivió a través de la música. Las espinas de la vida le hirieron profundamente, por lo que se aferró a su arte, aunque la puerta por donde éste accedía estuviese cerrada, la música le habló por un oído ensordecido, él ya no podía oírla pero llevaba la música en su corazón".
Con estas palabras pronunciadas por Anton Schindler en el entierro de Beethoven, empieza la película dirigida por Bernard Rose "Amor inmortal".



En un principio, como en todo principio, no había nada. Como dice el Génesis: "El primer día se creó la luz separándose así, la luz de las tinieblas".


Si hacemos un escueto y rápido repaso de la historia de la música, en la Edad Media siglos XII-XV aproximadamente, la música antigua era principalmente vocal, de carácter religioso o al servicio de la corte. Una etapa oscura, tenebrosa. Después vendría el Clasicismo, que se correspondería con el Renacimiento y Barroco, siglos XV-XVIII, con Palestrina, des Prez, Monteverdi, Vivaldi, J.S. Bach, Haydn y Mozart, por nombrar algunos de los más famosos, donde las tinieblas se van disipando. Sigue habiendo música religiosa vocal pero la mayoría es música instrumental al servicio de la corte de turno pero ya empiezan a verse guiños de los autores en sus obras, donde plasman su visión del mundo e incluso su opinión. Esto es mucho más patente en pintura que en la música, pero ya existe.



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A finales del XVIII, la Revolución Francesa marca el final del feudalismo y absolutismo de la edad moderna para dar paso a la edad contemporánea, al sentar los cimientos de la democracia moderna con base en la representación y soberanía popular. Y es en esta época cuando vive Beethoven, que nace el 16 de diciembre de 1770, muy cerca del solsticio de invierno donde la oscuridad dura más que la luz a lo largo del día. ¿Marcaría esto su carácter taciturno, oscuro, misantrópico; agravado aún más por sus enfermedades, dolencias y sordera?


Beethoven era una persona difícil en el trato que se enojaba y encolerizaba con facilidad, desordenado, desorganizado y bastante dejado, sobre todo en su última etapa vital. Todos sus manuscritos están con tachones, muestra de que sufría componiendo. Se dispersaba, no encontraba el lugar adecuado para escribir y necesitaba cambiar de casa constantemente (unas setenta veces en su vida), también porque le echaban como inquilino non grato. Su habitación siempre desordenada, con papeles y partituras por todos los lados, los olores de la palangana sucia debajo del piano, restos de comida... un desastre.


Beethoven adoptó como propios los ideales de la Revolución francesa y fue el primer compositor que se puso como sujeto protagonista en sus composiciones, como héroe. La música dice y refleja lo que el compositor está sintiendo, el primero que utiliza la música como un lenguaje propio. El primero en tener autoconciencia de Ser Genial, con todo lo que conlleva implícito. La lucha entre el Yo ideal y el Yo real que le hizo asumir el destino como propio.


El primer romántico, y como buen romántico se ilusionaba, se encaprichaba y se enamoraba con facilidad de muchas mujeres, que en la mayoría de los casos, por no decir en todos, no era correspondido; con el consiguiente sufrimiento que eso lleva aparejado. A su muerte se encontró en el fondo de un cajón, junto con el testamento de Heiligenstadt, una carta que nunca llegó a su destinataria, la llamada "Amada inmortal", que a día de hoy sigue siendo una incógnita su identidad.


Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67

Una de esas muchas mujeres fue Bettina Brentano, escritora y amiga íntima del gran poeta Goethe, al que Beethoven tanto admiraba. En 1810, a los 25 años Bettina conoció a Beethoven y en las cartas que escribía a Antón Bilher podemos leer: "...es muy duro de oído y no ve casi nada. Cuando viene de componer está completamente sordo y sus ojos están totalmente extraviados si miran al exterior, le impide dirigirse a los demás. Así, faltándole lo que le mantiene en contacto con el mundo -la vista y el oído-, vive en la más profunda soledad".


El dominio de Beethoven a lo largo del siglo romántico y postromántico, e incluso, en la primera mitad del siglo XX, fue abrumador. Nada ni nadie pudo disputarle la hegemonía musical, hasta el punto de que lo anterior y lo posterior sólo podían ser convalidados en la medida en que se asemejaban a él. Ese dominio hegemónico indiscutible ha durado casi ciento cincuenta años.


A Beethoven le interesaba la filosofía, la poesía, el conocimiento en general. Poseía bastantes libros y aunque era de clase social baja siempre se codeó con la nobleza y la aristocracia.


La sociedad de esa época se dividía en tres órdenes: el clero, que integraba el primer estado; la nobleza, que formaba el segundo estado, y el pueblo llano o tercer estado. A este estado pertenecía Beethoven. Él sabía muy bien quién era y de dónde venía y aunque supo utilizar muy bien el ascensor social que le permitió llegar a lo más alto, siempre fue consciente de que nunca sería un miembro de la nobleza aristocrática y burguesía que frecuentaba: "príncipes hay muchos, Beethoven solo uno", es una de las famosas frases suyas. Ninguna aristócrata se iba a casar con un músico en esa sociedad en la que los matrimonios eran por conveniencia de apellidos y buenas familias (hoy día la cosa en estos estratos sociales tampoco ha cambiado mucho). Siempre fue consciente del destino que tenía asignado pero hizo todo lo posible por moldearlo aunque al final no tuvo más remedio que aceptarlo.


El Destino.- El problema de la naturaleza y sentido del destino fue abundantemente tratado por los filósofos antiguos, especialmente durante el período helenístico-romano. Estoicos, platónicos, epicúreos, eclécticos, etc., expresaron opiniones sobre el destino (si existe, lo que es, cómo puede conocerse si es o no compatible con la libertad, etc.). Según la etimología, el destino se definiría como la suerte que le toca a cada cosa y en particular a cada hombre, en tanto que es en principio cognoscible o enunciable por medio de oráculos, intuición y hasta reflexión racional. Esto llevaba a los estoicos a suprimir la noción de libertad como libertad externa y a concebir la libertad como una conformidad con el universo o la Naturaleza. La libertad era así, el modo como cada uno actúa respecto al destino.



SINFONÍA Nº5 EN DO MENOR, Op. 67



Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67

Parece ser que Beethoven ya tenía temas para el Allegro, el Andante y el Scherzo, y así se encuentran en cuadernos de bocetos que pertenecen a los años 1800 y 1801(año en que empieza a quedarse sordo). En una carta a su amigo Wegeler ya se lo comenta y escribe "Quiero, si hay alguna posibilidad, desafiar mi destino. Quiero coger a mi destino por el cuello".


La Quinta ya la tenía en mente en 1803 según unos apuntes, pero la interrumpe para componer la Cuarta. Sigue con la Quinta en 1807 y la termina en los primeros meses de 1808. La composición de la Quinta corresponde así a un breve período de tiempo entre 1805-1807 en el que Beethoven escribe varias obras maestras: La Sonata "Appassionata", los tres Cuartetos Razumovsky Op. 59, el Concierto para piano Número 4, la Cuarta Sinfonía en Si bemol mayor, Op. 60, el Concierto para violín en Re mayor, Op. 61, la Obertura Coriolano y la Sexta Sinfonía en Fa mayor, Op. 68. Todas estas obras corresponden al segundo periodo compositivo del autor, el periodo Heroico (1802-1814), periodo revolucionario en el que se inicia y avanza su sordera y da el pistoletazo de salida al romanticismo sin ni siquiera estar acuñado el término todavía. Este periodo sigue a la etapa Clásica (desde inicios-1802) y precede al periodo Tardío (1824-1827) o etapa abstracta.


Parece ser que las famosas cuatro notas iniciales de la Quinta Sinfonía persiguieron a Beethoven desde su adolescencia. Son la base del tema inicial, del bajo rítmico del segundo tema, cita constante en los bajos del "andante", eje del "scherzo" en tratamiento aumentado y tronco de la transición al "finale" con el fondo percutido del timbal. Es decir, estas cuatro notas están presentes durante toda la sinfonía. Son el eje conductor de toda la obra, es admirable cómo construyó todo un universo sonoro alrededor de esas cuatro notas.


La cohesión de la obra nos puede llevar a engaño ya que produce el efecto de haber sido compuesta de un solo trazo, pero es el resultado de un largo y fatigoso proceso creador. Se conservan más de cinco mil esquemas de las obras de Beethoven, que muestran cómo se combina la inspiración con el trabajo agotador.


El musicólogo Sir George Grove afirma, que la composición de la Quinta cubre el tiempo anterior al compromiso de Beethoven con la condesa Thérése Von Brunswick, el compromiso y parte del período de agitación cuando los amantes estuvieron separados. "Es imposible no creer, considerando el carácter extraordinario y perturbador de la Sinfonía, que se basa en su relación con la condesa y es más o menos un retrato de sus personalidades, al menos, el primer movimiento".


Hasta 1801, Beethoven solo escribe música y es a partir de esta fecha cuando encontramos un nuevo Beethoven que escribe sobre la vida. Ha sentido, ha amado, ha sufrido, etc. y su música refleja y transmite toda esta experiencia vital.


Los musicólogos dicen que su música muestra los tres amores que llenan su alma hasta rebosar: a la Mujer, a la Naturaleza, a la Patria.


D'Indy engloba la Quinta en el tercer amor, la Patria, por ese final heroico. Sir George Grove, engloba la Quinta en el primer amor, la Mujer, como reflejo de la relación llena de altibajos con la condesa Von Brunswick.


Anton Schindler, engloba a la Quinta en el segundo amor, la Naturaleza y lo inexorable del destino.


Ahora nos toca a cada uno de nosotros, los oyentes, decidir en qué amor la englobamos o si no la englobamos en ninguno. A Beethoven le molestaba enormemente describir sus obras o dar pistas de lo que quería expresar o transmitir con ellas. Lo que más tarde se acuñaría como música programática con Liszt como cabeza de cartel, que proporcionaba programas explícitos para muchas de sus piezas.


Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67

A mi me gusta la idea/leyenda de que Beethoven dijera "Así golpea el destino a la puerta", refiriéndose al impresionante inicio de la Sinfonía. Me parece espeluznante la imagen, da hasta miedo sentir como frente a ese destino brutal, a priori, nada se puede hacer. Esas cuatro notas y su cadencia, no hace falta más.


El estreno de la Quinta Sinfonía tuvo lugar el 22 de diciembre de 1808, en el Teatro "An der Wien" de Viena, iniciando la segunda parte del extenso programa de esa velada en la que también estaban la Sexta Sinfonía, el Concierto para piano y orquesta Nº4 y varios fragmentos de la Misa en Do menor, bajo la dirección del propio Beethoven.
El compositor dedicó la obra a uno de sus mecenas, el príncipe Lobkowitz.


Orquestación: 2 flautas, 1 piccolo, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagots, 1 contrafagot; 2 trompas, 2 trompetas, 3 trombones, timbales; cuerda (violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos).


A causa de la sordera, Beethoven estaba obligado a expresar, desde el fondo más íntimo de su alma, una música oída solo por él y hasta entonces no escuchada por los oídos ajenos. Y esa milagrosa música interior es la que, gracias a su genio, podemos oír a lo largo de los cuatro movimientos de esta obra sublime.


Para los que no sabemos música nos produce una alegría y orgullo terribles, comprobar que los matices y sensaciones que percibimos al escuchar una obra, coinciden con las explicaciones musicales de los especialistas y así saber los recursos que utiliza el compositor para que sintamos eso. Esto es ir un paso más allá por curiosidad propia pero que no sería necesario, tan solo complementario, para un disfrute completo y total de la escucha musical.


Al final, la versión elegida de todas las que tengo es la de Carlos Kleiber con la Filarmónica de Viena de 1975 en D.G.
Kleiber siempre fue un obseso del sonido, de la perfección, tremendamente exigente con los músicos y los ensayos. También Karajan era un obseso perfeccionista. La verdad que se podría elegir cualquiera de las versiones citadas que posean un sonido decente. Dudamel grabó otra versión en 2017 con la Orquesta Simón Bolívar que es realmente excelente, pero no está disponible en formato físico.


Primer movimiento. Allegro con brío.
Anton Felix Schindler, musico, secretario y uno de los primeros biógrafos del compositor, llamó a estas cuatro notas iniciales el motivo del destino. "Así es como el destino llama a la puerta".


Este primer movimiento implica una historia acerca de algo parecido a la acción del destino sobre la vida de un individuo, una acometida que no puede ser rechazada sino tan sólo soportada, resistida y trascendida desde dentro.


La primera nota es un silencio de corchea. A Beethoven le gustaban mucho los silencios en sus composiciones, el silencio en que se vio obligado a vivir, debido a su sordera. A continuación de ese silencio de corchea, tres corcheas más en el compás y una blanca en el compás siguiente, interpretadas por toda la cuerda y los clarinetes. Estas cuatro notas con ese ritmo tan sencillo, saturará todo este primer movimiento y regresará con diferentes apariencias en los restantes movimientos hasta el final, quedando así la esencia de la narración en cómo es transformado ese motivo. De este modo, según Eugenio Trías, la idea principal no será un "tema", como venía sucediendo en la música hasta ahora, sino un motivo. Pero en vez de utilizar un motivo rítmico como un recurso situado al fondo para que la música avance, Beethoven lo sitúa en primer plano, como la propia sustancia de la música. Este monorritmo está diseñado para transmitir algo fuerte e ineludible: una fuerza de la naturaleza, un redoble implacable del destino. Beethoven rompe aquí de forma definitiva con el clasicismo de los compositores que le preceden y también de los contemporáneos y consigue crear y mantener una tensión nota a nota, que es de lo más difícil de conseguir en música.


Este correr desbocado durante todo el movimiento, Beethoven lo consigue con esa primera nota, el silencio de corchea, que hace que todo avance como en cascada hacia adelante sin parada.


Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67

Segundo movimiento. Andante con moto.
Llegó a escribir y reescribir varios pasajes hasta catorce veces distintas, hasta dar con el inicio que hoy todos conocemos. Sería como un "minueto" en el que el segundo tema sería un "quasi trío" y todo el movimiento consiste en la alternancia de estos dos temas.


Tercer movimiento. Scherzo. Allegro.
Según dicen los historiadores, formalmente hablando es un Scherzo y un Trío. La repetición del Scherzo de nuevo después del Trío, muestra una lucha entre las aspiraciones humanas y una fuerza implacable y hostil hacia el triunfo de estas aspiraciones. Todo esta lucha la resuelve el Maestro con una transición hacia "El Finale". Transición a la que se llega con notas cortas en vientos y el pizzicato de la cuerda, que da la sensación de que se abandona el movimiento como de puntillas, a escondidas para burlar al Destino, hasta la llegada a la transición propiamente dicha, en la que al principio, el amplio desarrollo permanece velado al oyente. Un misterioso calderón en el timbal envuelve la música en una penumbra llena de tensión (marca de la casa). Toda la tensión de lo que llevamos escuchado hasta ahora comprimida en unos golpes de timbal repetidos, preparándonos para un acontecer que se hace esperar y que aún no sabemos cómo va a ser. Solamente en los ocho últimos compases, con la entrada del crescendo, se decide qué carácter adoptará el movimiento final. No como regreso al tono menor, cargado de conflicto, sino empleando el Do mayor con una claridad cegadora, dando paso sin interrupción al cuarto movimiento.

Cuarto movimiento. Finale. Allegro.
Emerge de una manera apoteósica, marcial, tras un intervalo vacío de sonido, sordo, para llevarnos al más alto nivel de intensidad sonora. Toda la orquesta explota en un victorioso final, con la mayor orquesta aparecida hasta la época para una sinfonía, cuando Beethoven lleva el Do menor inicial hasta el Do mayor final. Un viaje de la oscuridad a la luz como en el primer día del Génesis, desde la depresión y la idea de suicidio del testamento de Heiligenstadt del fondo del cajón hasta la victoria, para decirnos una vez más este ser humano, que lo importante no son las circunstancias si no lo que hagas con ellas. Con la Quinta sinfonía, Beethoven nos muestra la lucha y la victoria contra la adversidad. Se definió y decidió convertirse en el héroe de su propia creación. No hay nada en la música como la belleza heroica de estos primeros compases y la abrumadora aparición de los trombones, tan astutamente mantenidos en reserva a lo largo de los tres movimientos anteriores. Pero la alegría y el triunfo no serán completos, Beethoven sabía que el triunfo nunca es definitivo. "Sin sufrimiento no hay lucha, sin lucha no hay victoria, sin victoria no hay coronación" le había enseñado su madre. Y en este último movimiento vuelve a introducir como esa especie de bruma, por llamarlo de alguna manera, (con la introducción del fantasma del Scherzo) que suele utilizar en sus composiciones para desviarnos del triunfo, de la belleza, de la paz, del amor, de la felicidad de su música, para recordarnos que nada es definitivo ni duradero, pero que a la alegría también se puede llegar por el sufrimiento. En esta introducción del Scherzo interrumpiendo este movimiento, siempre me pareció escuchar una respiración jadeante, un momento de respiro para coger aire y volver al apoteósico tema inicial del Do mayor. También en el segundo movimiento está presente esta respiración y se vislumbra en toda la obra, como si toda la sinfonía fuera un ser vivo gigantesco.


Beethoven originariamente había planeado un final distinto: un tiempo en Do menor en el compás de seis por ocho. Esto corrobora que debió concebir muy tarde la transición entre el tercer y cuarto movimiento.


La Quinta entra en la historia de la música como un cañonazo. Una sinfonía brutal y compacta, constituida por un declive continuo con el único objetivo de llevarnos hasta la exaltación final.


La Quinta proclama la capacidad de cada persona para el heroísmo ante los embates de la vida, una victoria abierta a toda la humanidad en cuanto a individuos. La famosa resiliencia que ahora está tan en boca de todos y el latinajo "Per aspera ad astra"(por el camino áspero hacia las estrellas) que ahora utiliza el anuncio publicitario de una compañía de vuelos.


Según Berlioz esta Sinfonía refleja lo más íntimo del pensamiento de Beethoven, sus dolores secretos, su ira reprimida, sus sueños llenos de triste abatimiento y todos sus sentimientos.


"Esta es música preñada de la grandeza del alma humana indomable. Al escucharla, uno sabe que el oído interno de Beethoven casi había captado esa palabra perdida que, si un hombre pudiera encontrarla, lo convertiría en amo y señor de las huestes del destino y de los mundos que lo rodean". (Lawrence Gilman).


DISCOGRAFÍA DISPONIBLE:

• Orquesta Filarmónica de Londres, Otto Klemperer. 1960. EMI.
• Real orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, Bernard Haitink. 1987. Philips Classics.
• Orquesta sinfónica de Chicago, Sir Georg Solti. 1988. DECCA.
• Filarmónica de Viena, Carlos Kleiber. 1975. D.G.
• Filarmónica de Berlín, Karajan. 1962. D.G.
• Joven orquesta Simón Bolívar, Gustavo Dudamel. 2006. D.G.
• Staatskapelle de Berlín, Daniel Barenboim. 2000. TELDEC.
• Filarmónica de Viena, Leonard Bernstein. Live recording. 1977. D.G.
• Orquesta filarmónica de Nueva York, Artur Rodzinski. 1945. TIM Company AG.
• Orquesta sinfónica de la radio de Ljubljana, Anton Nanut. 1992. Selcor LTD.
• NBC symphony orchestra, Arturo Toscanini. 1952. RCA Victor.





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Beethoven, Sinfonía nº5 en DO MENOR, Op. 67

Con motivo del estreno de su último trabajo, Amigos HiFi se desplaza hasta Viena para entrevistar a Beethoven. Nos recibe una mañana en su apartamento de la Casa Pasqualati, en la calle Mölker Bastei número 8.
Nos cita a las once y nos recibe su secretario Anton Schindler en el despacho del maestro. Es una estancia grande con varios pianos sin patas, en el suelo. La mesa llena de papeles, notas y partituras, que también abundan derramadas por el suelo. Al fondo del pasillo se vislumbra una habitación con un camastro deshecho y una palangana en el suelo con ropa desperdigada aquí y allá.
En breve, aparece el Maestro con andar enérgico, bien vestido y con el pelo un poco alborotado. Enseguida nos ofrece algo de beber, "Gertrud!!! trae del mejor vino para nuestro amigo. (Me agua el mejor vino para así poder bebérselo ella sin aguar y que yo no me de cuenta, no encuentro una ama de llaves buena)."

¿Usted no ha visitado España?, tenemos buen vino.
No, no he tenido tiempo. Su Rioja tiene fama, pero no lo he probado. Como yo mismo soy mi representante y en España todavía no hay orquestas profesionales, no puedo viajar con toda la orquesta desde Viena. Si algún español quiere oír mi música tendrá que venir a Viena, a ver alguno de mis conciertos.

¿Por qué no trabaja con representantes?
Son todos unos sacacuartos y el trabajo que realizan lo podemos hacer mi hermano y yo perfectamente. Yo mismo me encargo también de vigilar la recaudación en mis conciertos, soy muy desconfiado con el dinero.(Tiene que acercarse más a mí o hablarme más alto, soy un poco duro de oído).

¿Precisamente sobre la pérdida de audición quería hablarle. Cómo lo acepta y como le afecta?
Voy aceptándolo poco a poco, veo como cada día me aísla un poco más y se que acabaré completamente sordo. Me da rabia porque no puedo escuchar como los músicos interpretan mi música, con lo que no se si se ciñen o acercan a lo que yo he compuesto, a como debe sonar.

¿Este último trabajo rompe con todo lo anterior, no teniendo nada que ver con sus anteriores sinfonías, la cuarta y la sexta?
La Sexta se estrena a la vez que la Quinta y son completamente distintas, ciertamente.
Después de mi testamento de Heiligenstadt y superar mi crisis personal decidí coger mi vida y mi destino por el cuello para llevar las riendas y pensar que nada ni nadie más que yo manejaría mi vida. Posiblemente la Quinta sea el fruto de esa catarsis interna; una especie de lucha, rebelión y decisión sobre la forma en la que quiero vivir el resto de mis días.

¿Escuchando la Quinta se tiene la sensación de que su escritura ha sido fácil, de un solo trazo, con un motivo muy sencillo presente en los cuatro movimientos?
Sí, puede que de esa sensación pero le puedo asegurar que me ha llevado mucho tiempo y mucho trabajo. La idea posiblemente lleve en mi cabeza muchos años pero he tardado casi cuatro años en darla forma. Yo compongo de una manera muy particular. En mi cabeza siempre suena música o la voy canturreando por ahí. Me gusta mucho pasear solo por la naturaleza y siempre voy con una libreta en la que apunto todas las ideas que de repente me surgen y que luego puedo desarrollar, aparcar o abandonar una vez que llego a casa y estoy en mi despacho con el piano.

¿Tiene fama de ir por ahí como un loco canturreando y agitando las manos, siempre fue así o se ha agravado por la sordera?
Siempre fui un niño muy impetuoso. Mi padre de pequeño vio que tenía dotes musicales, se me daba muy bien tocar el piano y quiso hacer negocio conmigo, vendiéndome como el nuevo Mozart, incluso mintiendo sobre mi edad, diciendo que era más pequeño de lo que realmente era. Llegaba a casa borracho y me levantaba a cualquier hora de la noche para que ensayara al piano pegándome unas buenas palizas. Tal vez de esos golpes a mano abierta que me daba en la cabeza se deba mi pérdida auditiva. Todo esto te forja un carácter que hace que no confíes en nadie y te vas aislando, para que nadie te haga daño.
Lo de ir canturreando no lo puedo evitar, la música me llega como inspiración divina y ahora al oír menos, no soy consciente de cantar en voz alta.

Volviendo a la Quinta, ¿es consciente de que esto va a marcar un antes y un después en la historia de la música? Creo firmemente que a partir de esta obra he encontrado mi expresión como artista, mi camino. No se dónde me va a llevar pero creo que voy a hacer cosa grandes, muy grandes y que mi música influirá en generaciones venideras. Mi mayor deseo es que mi música sea eterna y perdure.
Hasta ahora la Quinta, es la sinfonía con más instrumentación de la historia. Nadie se ha atrevido a meter tantos instrumentos y meter tanto ruido, ja, ja; con esos vientos y timbales en fortissimo. La transición sin interrupción entre el tercer y cuarto movimiento es novedoso y lo voy a utilizar también en mi próximo concierto para piano, el número cinco, ya lo tengo como idea entre el segundo y tercer movimiento. La gradación dinámica de la obra también es la más marcada de toda mi producción. Mi mesa de trabajo está siempre llena de apuntes e ideas que luego voy utilizando y dando forma para las siguientes composiciones.

¿Si la sordera sigue su curso y pierde completamente la audición, ha pensado ya que hacer con su carrera?
Sí. Para mí eso no supone un gran problema, no podré oír mi música interpretada y nunca sabré si se toca bien, medio bien o mal. Pero para componer no es un inconveniente. Yo tengo la música en la cabeza y ahí la oigo tal y como debería ser interpretada, tan solo tengo que escribirla en partituras y hacer muy bien todas las anotaciones para que los músicos lo hagan bien, ya que no voy a poder corregirles.
Se que esto cuesta trabajo entenderlo, como alguien sordo puede escribir música y que suene bien. De todos modos yo tengo la esperanza de no perder el oído completamente y poder oír siempre algo.

¿No se si sabrá que Amigos HiFi tiene el poder de viajar en el tiempo y ahora mismo estamos en el año 2025, usted lleva 198 años muerto y en su última etapa compositiva, completamente sordo, compuso las obras más complejas, bellas y misteriosas de toda la historia de la música: su Novena Sinfonía y sus cuatro últimos cuartetos de cuerda?
¿Si?, no sabía que ustedes tenían ese poder, ja, ja. ¿Solo voy a componer nueve sinfonías? Sabía que Haynd era inalcanzable pero ¿Mozart?, me va a ganar por goleada. (No se preocupe, usted va a fijar el tope sinfónico, solo Mahler, Shostakóvich, Mendelssohn, Glass, Bruckner y Schubert van a superarle).
Los cuartetos es algo que me gusta mucho y me encuentro muy cómodo trabajando en ellos, no descarto que llegue a componer lo mejor de mi carrera en ellos, como usted me cuenta.

En España tenemos un artista, que es un genio como usted. Se llama Francisco de Goya, es pintor y también está sordo. De 1820 a 1823 va a pintar una serie de pinturas murales en pared sobre yeso que se van a llamar "Pinturas negras", y van a decorar los muros de su casa. Me parece muy curioso que su casa, en Carabanchel Bajo, a las afueras de Madrid, se llame la Quinta del sordo, precisamente como el resto de la humanidad vamos a llamar a su Sinfonía de forma coloquial.
He oído hablar de él como pintor de la corte, pero no le conozco personalmente. No sabía esta anécdota casual de la denominación de su casa y de mi obra. Al final dos genios unidos por una Quinta, ja, ja.
Me gustaría ver esas pinturas negras, por el nombre deben ser tremendas. Supongo que el artista plasmó su momento vital, una crisis muy profunda, por lo que intuyo.
Yo al contrario, cuanto más sufro y peor estoy me salen cosas más bellas y humanas.
Creo firmemente en la bondad humana, en el ideal de hermanamiento y ayuda mutua, aunque no crea para nada en la humanidad en mi día a día. Creo que el futuro solo se puede sostener en la cooperación, la ayuda y el respeto por el otro. Con mi música intento que las personas sean mejores al escucharla, la belleza solo puede traer bondad y buenos actos.

Para terminar, ¿algún consejo para escuchar esta Quinta Sinfonía? Tan solo que se sienten en la butaca libres, libres de todo prejuicio. Todo lo nuevo siempre da miedo y un poco de vértigo. Que la disfruten, la saboreen, la interioricen y la den tiempo a que repose. El tiempo todo lo pone en su sitio, yo ahora entiendo cosas que antes no comprendía.
Esta obra entra como un elefante en una cacharrería, pero tiene belleza, un latir interior que hará que seamos mejores después de escucharla.






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