Hay productos que sorprenden durante unos minutos y otros que permanecen en la memoria durante décadas. La Spendor Classic 2/3 pertenece sin duda a este segundo grupo.
No tengo ningún reparo en quitarme el sombrero ante el enorme trabajo realizado por Spendor con esta nueva generación de la serie Classic. Para salas comprendidas entre los 15 y los 30 metros cuadrados, resulta, sencillamente, una de las propuestas más musicales y satisfactorias que pueden encontrarse hoy en el mercado.
Con ellas ocurre algo que muy pocos altavoces consiguen: basta con pulsar el botón de reproducción para dejar de pensar en el equipo y empezar a escuchar únicamente la música. Esa es, probablemente, la mayor virtud de un verdadero componente High End.
Su asociación con electrónicas de firmas como Naim, McIntosh, Sugden o Trilogy resulta especialmente afortunada, formando sistemas de enorme coherencia musical, capaces de emocionar desde la primera nota.
Spendor Classic 2/3
Spendor continúa desarrollando aquel legendario legado BBC nacido en los años sesenta, del que fue uno de sus máximos exponentes, pero lo actualiza con un nivel de refinamiento que sitúa estas cajas muy por encima de la simple nostalgia. Conservan intacta aquella naturalidad que hizo célebre a la escuela británica, aunque incorporando una resolución, una transparencia y una extensión que sus antecesoras jamás pudieron ofrecer.
Su tweeter de cúpula de seda posee una delicadeza extraordinaria. Es detallado, refinado y completamente libre de agresividad. El woofer, construido siguiendo la mejor tradición de la vieja escuela británica, transmite una sensación de solidez y autoridad que invita a subir el volumen sin el menor síntoma de fatiga.
Pero donde realmente conquista al aficionado es en su manera de reproducir el corazón de la música. No necesita recurrir a artificios espectaculares, ni exige electrónicas esotéricas o salas acústicamente perfectas para ofrecer una experiencia profundamente satisfactoria. Todo fluye con una naturalidad casi orgánica.
Siempre he defendido que un gran sistema debe poseer tres virtudes fundamentales: unos medios densos y expresivos, un grave con verdadero cuerpo y autoridad, y un agudo refinado que aporte información sin convertirse nunca en protagonista. Precisamente ahí reside una de las mayores fortalezas de la Spendor Classic 2/3.
Estas cajas no buscan impresionar mediante una velocidad exagerada o unos transitorios artificialmente rápidos. Al contrario. Se permiten respirar, desarrollar cada nota y dejar que la música conserve su peso armónico y su riqueza tímbrica. El resultado es una presentación extraordinariamente natural, relajada y enormemente adictiva.
En un mercado donde el High End parece haberse convertido en una carrera hacia precios cada vez más desorbitados, Spendor demuestra que todavía es posible acceder a un sonido de auténtica referencia sin perder el sentido común. Una vez más, el camino sigue pasando por el Reino Unido.
Las comparaciones con Harbeth son inevitables, pero, bajo mi punto de vista, la Spendor ofrece una propuesta claramente superior. Existe una mayor sensación de cuerpo en toda la gama audible, unos medios más carnosos y palpables, una resolución superior y un escenario sonoro notablemente más amplio y tridimensional. El extremo agudo aporta más información, aunque manteniendo siempre una enorme suavidad, sin esa ligera sensación de limitación que en ocasiones puede percibirse en algunos modelos de Harbeth.
Quizá lo más admirable sea que nunca resultan estridentes ni fatigantes. Se puede escuchar música durante horas sin el menor cansancio, mientras el nivel de detalle continúa apareciendo de forma completamente natural, sin necesidad de enfatizar absolutamente nada.
Además, poseen una versatilidad ejemplar. Clásica, jazz, blues, rock, voces o grabaciones acústicas encuentran siempre un equilibrio admirable. Son cajas que parecen comprender el mensaje musical antes que el género al que pertenece.
Equipo utilizado en las pruebas
Fuente de sonido:
» Streamer Wiin Pro Plus
» Dac NAIM Dac
» CD CEC TL2N
» Giradiscos Linn Sondek LP12 con brazo Linn Ittok y cápsula MOFI MM
Amplificación de potencia:
» Previo de phono Trilogy 907
» Previo de línea Trilogy 909
» Amplificador final Stereo Trilogy 990
Altavoces:
» Spendor Classic 2/3
Cables:
» Zensati 3 en altavoces
» Cardas Golden Reference, otros cables
» Distribuidor corriente Supra
Mientras escribo estas líneas, disfruto de una tranquila tarde de viernes acompañado por ese sonido que permanecía grabado en mi memoria desde hace muchos años. Ese sonido británico auténtico, lleno de humanidad, que, una vez descubierto, resulta prácticamente imposible olvidar.
Incluso en términos de dinámica, llegan a recordar, salvando las enormes diferencias de precio, esa autoridad y capacidad de impacto que han convertido en referencia a Wilson Audio. Sin embargo, Spendor lo consigue desde una perspectiva mucho más natural y accesible económicamente, ofreciendo además un grave profundo, lleno y tremendamente adictivo.
Siempre he pensado que el sonido también puede describirse mediante sabores. Si disfrutas de un excelente chuletón de vaca madurada, con el equilibrio perfecto entre carne, infiltración y grasa, probablemente entenderás inmediatamente la filosofía sonora de Spendor. No busca la delgadez extrema ni la espectacularidad pasajera; busca la riqueza, la textura, la densidad y ese punto justo de contundencia que convierte una buena comida en una experiencia inolvidable.
Y, además, existe otro aspecto cada vez más difícil de encontrar: Spendor continúa fabricando íntegramente sus altavoces en su histórica factoría británica, controlando personalmente cada fase del proceso de producción. Esa dedicación artesanal transmite una enorme confianza y deja la sensación de haber adquirido un producto concebido para acompañarte durante toda una vida.
Me recuerda inevitablemente a las guitarras españolas construidas a mano por los grandes luthiers de la ribera del río Júcar, entre Cuenca y Albacete, la tierra donde nací. Allí, igual que sucedía con los legendarios músicos de blues que crecieron a una y otra orilla del Mississippi, cada artesano imprime una personalidad diferente a su obra. Esa mezcla de tradición, oficio y sensibilidad es precisamente la que también encuentro en estas Spendor Classic 2/3.
Porque, al final, las grandes cajas acústicas no son únicamente instrumentos de reproducción. Son instrumentos musicales en sí mismas. Y muy pocas consiguen recordárnoslo con tanta elegancia como estas Spendor.
CONCLUSIÓN Y OBSERVACIONES FINALES
Hay diseños que no entienden de modas. Un altavoz de líneas clásicas, con un impecable acabado en madera de cerezo y unas proporciones tan equilibradas como discretas, transmite desde el primer vistazo una sensación de honestidad y autenticidad difícil de encontrar en un mercado cada vez más dominado por la exuberancia estética.
Existen componentes que inspiran confianza incluso antes de reproducir la primera nota. Son esos productos que invitan a pensar, casi de forma instintiva, que detrás de una apariencia sobria se esconde un profundo conocimiento de la reproducción musical.
Todavía recuerdo una edición de un Audio Show en Lisboa. Después de recorrer más de treinta salas repletas de sistemas ultra high-end, muchos de ellos con precios absolutamente estratosféricos, entré en una estancia de apenas treinta metros cuadrados donde sonaba el predecesor de estas Spendor, asociado a un integrado Sugden de 30 vatios en pura Clase A.
A los pocos minutos desaparecieron las cifras, las especificaciones y el precio del equipo. Solo permanecía la música. La escena sonora adquiría una escala impropia de un sistema de aquella categoría y el equilibrio tímbrico, la naturalidad de las voces y la ausencia de artificio hacían que resultara muy fácil olvidarse del equipo para concentrarse únicamente en la interpretación.
Lo verdaderamente sorprendente era comprobar que aquella experiencia no procedía de un sistema de seis cifras, sino de un conjunto cuyo precio rondaba entonces los 10.000 euros. Una demostración de que una acertada combinación de componentes, una buena instalación y una impecable sinergia pueden ofrecer un resultado capaz de competir, en términos de emoción y credibilidad, con propuestas mucho más ambiciosas económicamente.
Ese es, probablemente, el verdadero legado de Spendor. Una firma que nunca ha perseguido el impacto inmediato, sino la fidelidad al mensaje musical. Y cuando un producto consigue emocionar sin recurrir al artificio, es cuando realmente entendemos por qué determinadas marcas acaban convirtiéndose en referentes.
Canal Telegram o
Canal WhatsApp. No te pierdas ninguna novedad de la revista.