GOLD NOTE PH10: LOS PRECOCES, LAS CURVAS Y LOS VICIOS

Gold Note es una de esas marcas europeas relativamente jóvenes (no alcanza la década) que sin prisa, pero sin pausa, han ido construyendo su propia imagen identitaria. Personalmente, no me considero demasiado nacionalista y, en consecuencia, no doy más importancia de la necesaria a que un producto esté, o no, fabricado en Europa. Gold Note anuncia que todos sus productos son Made in Italy (il suono italiano). Pero más que el origen, lo que realmente me interesa es la coherencia de la marca con la calidad y el posicionamiento de sus productos. Hace poco publicamos una review de un preamplificador de Vincent y me di cuenta de que, al hablar de esta marca alemana, siempre sale a relucir la fabricación china de sus productos. Y me pregunto, si los productos son buenos y confiables ¿Qué más da dónde está situada la fábrica? En un mundo cada vez más globalizado (a pesar del parón de la pandemia), la categoría y el prestigio de cada aparato vienen vinculados al nombre que vemos estampado en el frontal y no al país de fabricación. ¿A qué viene toda esta introducción? Pues a constatar que Gold Note ya ha conseguido ese prestigio por méritos propios y que, aunque se fueran de Europa, su logo ya debería ser suficiente para identificar la calidad de la que es acreedora. Pero no solo eso, sino que, además, la mayor parte de sus productos se sitúan en una interesante gama media/alta que prioriza las prestaciones por encima de otros aditamentos.


Y el previo de phono PH10 es exactamente eso: un producto muy completo que, como veremos, prácticamente cierra el círculo en cuanto a todo lo que un previo de phono puede ofrecer. Y es que no le falta de nada: 2 entradas de phono, salidas RCA y balanceada, selectores de ganancia, de impedancia, 6 curvas de ecualización, display a color… Y todo ello en una sólida carcasa de tamaño compacto. Podríamos discutir si, a partir de un determinado precio, debería exigirse el ancho estándar de 40 y pocos centímetros. PERO, si un tamaño menor es suficiente, parece más razonable que dejar una carcasa medio vacía. Aunque en lo que sí se nota que es italiano es en la operación de encendido en dos pasos, un poco absurda, la verdad. El color dorado/asalmonado de la unidad facilitada por el importador para esta review es realmente especial. Tal vez difícil de combinar, pero nadie le negará la personalidad que exhibe sin complejos.



Gold Note PH10

Para las pruebas que nos ocupan asociaré el PH10 a mi Rega P3 con cápsula Audio Technica VM750 y dándole salida por balanceado a través de mi preamplificador híbrido Vincent SA-32 con los controles de tono desactivados. Primera sorpresa: con la selección del nivel de ganancia más bajo, el Gold Note ya es capaz de ofrecer un nivel de salida más que sobrado; de hecho, prácticamente tan alto como el de una fuente digital. Tomen buena nota los propietarios de cápsula difíciles de amplificar. Después de un pequeño rodaje y con un calentamiento previo de todo el sistema, me dispongo a escuchar “New Vibe in Town” (1962) de Gary Burton |Comprar ahora| . Una grabación extraordinariamente limpia y con una frescura y calidad artística propia de las grandes “óperas primas” de las mejores leyendas de jazz. Como ya es mi segundo día con el Gold Note, veo venir por dónde van los tiros y selecciono la curva American Columbia. La capacidad de creación de escena del Gold Note se pone inmediatamente de manifiesto. La batería, muy presente, empuja la música con energía y Gary Burton, con tan solo 18 años, acaba haciendo una exhibición de virtuosismo y control. Acaba de crear escuela y ya nada volverá a ser como antes. El previo PH10 quizá no es el más dinámico de los que han pasado por mis manos, pero probablemente es el más capaz de construir una base rítmica autoritaria (batería de Morello), unos bajos sólidos y proporcionados (contrabajo de Cherico) y una riqueza de armónicos que deja resonar en el ambiente el tiempo justo y necesario cada percusión de Burton al vibráfono. Después de hacer la misma prueba con “Kind of Blue” de Miles Davis, me ratifico: el PH10 con su curva American Columbia es opción más idónea en términos absolutos para obtener lo mejor de las míticas grabaciones de jazz de los años 60. Y, tanto es así, que esa escena, esos cimientos en la estructura musical de cada tema, no se pierden ni siquiera en escuchas nocturnas a muy bajo volumen.


Cambiando de género, con Linda Ortega en “Faded Gloryville” (2015) cambiamos también de curva (ahora a Decca London). He de decir que las variaciones de cada una de esas curvas, a pesar de no ser intrusivas ni distorsionar el tono de la grabación original, sí son claramente diferenciables. La voz de Linda queda algo enfatizada, los instrumentos se separan más si cabe. La escena sigue siendo alta y profunda. Es una delicia escuchar el primer y más pegadizo tema “Ashes” con el “punch” adecuado.


Gold Note PH10

Como hemos comentado, aunque nominalmente estamos hablando de tres curvas (junto con la RIIA que aún no hemos ensayado), en realidad son seis, porque cada una de ellas tiene la opción “enhaced” que realza ligeramente la parte más alta. Esta posibilidad nos permite una sutil corrección de los vinilos más apagados que agradecerán un toque extra de brillo. Aunque también he de decir que todo esto tiene también su parte complicada, ya que corremos el riesgo de viciarnos en probar todas las opciones con todos los discos una y otra vez en la búsqueda de la mejor respuesta. Pero, en todo caso, sería un problema del usuario, no del aparato en sí.


Y hablando de vicios, y de los que crean adicción, nos disponemos a oír “Yankee Hotel Foxtrot” (2002) de Wilco |Comprar ahora| . Atención, porque no es una prueba fácil. La atribulada mente de Jeffrey Tweedy introduce toda una serie de sonidos, texturas y transiciones que enriquecen los ritmos y melodías principales. Es un disco denso, exigente, de múltiples lecturas y que necesita de un buen equipo de Alta Fidelidad para trasladarlo en toda su envergadura a una sala doméstica. Escogemos la curva RIIA y el Gold Note, haciendo honor a su nombre, ejecuta su trabajo con nota. Aporta una limpieza y una tridimensionalidad que, como hemos insinuado, son difíciles de conseguir en ese disco. Y todo eso lo hace sin perder en ningún momento la fuerza y la energía que la banda americana alterna con la más sutil melancolía crepuscular. Creo que nunca había escuchado con tanta precisión, autenticidad y emoción “Heavy Metal Drummer”. Hay discos que merecen ser escuchados siempre en su versión en vinilo y, si se es el feliz propietario de un Gold Note PH10, “Yankee Hotel Foxtrot” es uno de ellos.


Gold Note PH10

En resumen, el Gold Note es un previo de phono que por precio se situaría en una gama media/alta, pero que es capaz de escalar hasta prestaciones propias de niveles mucho más exclusivos. Gracias a sus posibilidades de ajuste y a sus opciones con las curvas, ofrece las máximas garantías para adaptarse no solo a los distintos tipos de cápsula sino al resto de componentes del equipo. Incluso me atrevería a decir que es capaz de contribuir a un ajuste fino para redondear el rendimiento del set en una sala determinada. Pero eso casi es lo de menos comparado con la limpieza, precisión e integridad con la que restituye toda la información que la aguja encuentra en el surco. Con el Gold Note PH10 es difícil no acertar.


Gold Note PH10
 

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