La atracción de lo imperfecto
Manel Segarra

Manel Segarra
JBL L82 Classic

Cuando un fabricante de altavoces decide revisitar un clásico supone combinar la expectativa del producto antiguo con las hipotéticas mejoras que la tecnología actual puede aportar. Me vienen a la mente automóviles como el Mini Cooper, algunas cámaras Leica y, evidentemente, muchos productos de Alta Fidelidad. Las JBL L82 Classic son uno más de estos productos icónicos de estética retro y prestaciones actualizadas respecto a los modelos originales. Basada en su hermana mayor L100 Classic, el L82 es un monitor de tamaño medio bass-reflex delantero de dos vías en el que destaca una original rejilla con células de espuma Quadrex. Aunque esta rejilla protectora de gran impacto visual resulta un poco aparatosa a la hora de quitarla o instalarla. En cuanto a transductores, equipa un tweeter con cúpula de titanio de 25 mm con una guía de ondas que mejora la direccionalidad. Y de los medios y graves, se encarga un generoso mid-woofer de pulpa de 203 mm. Una impedancia nominal de 8 ohmios y una sensibilidad declarada de 88 dB las hace compatibles con una gran variedad de amplificadores, aunque, como veremos, agradecen una cierta dosis de energía. Los 220 W de mi Musical Fidelity M6si han demostrado ser ideales para moverlos. Como curiosidad, los L82 cuentan con unos atenuadores de agudos cuya eficacia es muy notoria. Pese a no ser una solución estrictamente purista, este tipo de funcionalidades siempre me han parecido muy útiles para adaptar las cajas tanto a la electrónica como a la sala. Y, durante las pruebas que nos ocupan, han demostrado su utilidad para, al menos, dejar el balance tonal a mi gusto.



JBL L82 Classic

He probado las JBL con todo tipo de música, pero no voy a entrar en detalles para géneros como la clásica o la ópera. Las L82 no están pensadas para este tipo de música, aunque he comprobado que ofrecen resultados muy decentes y dignos en estos estilos. También quiero remarcar que, para salas muy amplias y electrónicas de muy altas prestaciones quizá las superiores L100 de la misma marca serían el producto óptimo si, por precio, entran en el presupuesto.


JBL L82 Classic

El vinilo de Stevie Wonder “Characters” (1987) |Comprar ahora| me parece muy adecuado para que las JBL L82 puedan iniciar las pruebas exhibiendo de entrada todo su potencial. Graves contundentes y profundos, agudos en su punto, timbre cálido del vinilo… todo va a favor y la música fluye con fuerza y ritmo sobrados. Los monitores buscan más el espectáculo global que la virtud individualizada. Para este tipo de música (pop, rock..) me parecen los altavoces ideales. Las sensaciones me retrotraen a mi adolescencia y mis primeros Vieta PR50. Pero, obviamente, con una calidad general superior. Cabe resaltar que el atenuador de agudos lo he tenido casi siempre, tal como se aprecia en las fotos, en una posición cercana a “0”.




Seguimos con algo más complicado, Jessica Williams “Live At Yoshi's Vol.1” (2004) |Comprar ahora| . Ahora se trata de ver si las JBL pueden transmitir la credibilidad y el ambiente de un directo de jazz. El piano de la Williams se expresa con la fuerza suficiente. El sonido de ese instrumento se aproxima mucho a mis columnas Sigma Acoustics T11, que considero casi insuperables en la gestión de los medios. Pero, el solo de contrabajo mejora, si cabe, el rendimiento que, hasta ahora, están demostrando los monitores L82. A pesar de que no soy muy partidario de los bass-reflex delanteros, he de reconocer que estos monitores de origen californiano bajan con sobrada suficiencia, sin artificios y llenando la sala de una forma muy natural. El sonido de los JBL es limpio pero sin llegar una nitidez extrema. Es decir, nunca mezclan los diferentes instrumentos pero tampoco recortan con absoluta precisión los límites de cada instrumento y cada nota. Una vez más, parece que buscan más el conjunto y, al lograrlo, también consiguen transmitir con mayor énfasis el mensaje musical en sí mismo.


JBL L82 Classic

En “Avec le temps” (2002) |Comprar ahora| de Paloma Berganza la voz de la cantante no tiene el protagonismo que tenía en los monitores Graham LS3/5 que tuve ocasión de evaluar recientemente. No obstante, el timbre de los distintos instrumentos es muy real, la escena está bien dimensionada y el balance tonal es prácticamente perfecto. Porque los JBL, al contrario de los pequeños monitores británicos, no recortan nada y lo entregan todo.


JBL L82 Classic

Finalmente, la guinda la pone uno de mis discos de flamenco preferidos: “Sin precedentes” (2008) |Comprar ahora| del trío Carles Benavent, Jorge Pardo y Tino Di Geraldo. El primer corte “Fandango” es brutal. La grabación es excelente y las JBL L82 extraen, restituyen y llenan mi sala con todo lo que hay ahí, que no es poco. Y prácticamente podríamos decir que a tamaño real. Porque, con estos monitores, la tentación de girar más y más el potenciómetro es siempre muy alta. En ese sentido, he de reconocer que con los JBL he explorado peligrosamente los límites de la convivencia vecinal.


JBL L82 Classic

Los JBL L82 Classic son un producto que, desde la nostalgia de su diseño clásico, avanzan hacia una efectividad muy alta. Su rendimiento con pop, rock, jazz fussion, ritmos latinos, música electrónica, etc. es inmejorable. Y con el resto de géneros se comportan con una honestidad y solvencia más allá de lo esperado. Tienen un equilibrio general que me ha sorprendido muy positivamente. Y, desde luego, son unos altavoces con los que su propietario se identificará desde el primer momento, sin adaptaciones de ningún tipo. Y, probablemente, esto es lo mejor que puedo decir de ellos, porque en la Alta Fidelidad sabemos que no siempre es así.